mision y proposito
Somos dos seres nacidos en el mismo pueblo con 588 días de diferencia el uno del otro. Dos seres que aunque asistimos a la misma escuela, nos veíamos, nos mirábamos pero nada de comunicación aunque existiese algo que comentar o elogiar, siempre fue reservado. Así crecimos la adolescencia, nos separamos de escuelas, perdimos todo contacto e hicimos nuestras vidas como adultos en y fuera de Puerto Rico.
Treinta años después, viviendo por 12 años en la misma ciudad sin saberlo, estamos los dos haciendo la misma petición, el mismo día, al mismo santo y también sin saberlo. Seis días después nos encontramos, no por coincidencia, ya que nada ocurre así en el reino de Dios. Después de hablar sin reservas, nos dimos cuenta que simplemente unos seres alados, los cuales ambos conocimos y aceptamos en nuestras vidas a través de un libro diferente, en fechas y lugares diferentes, conspiraron para nuestro encuentro y cumplir una mision.
Con esta misión mutua que compartimos, hemos comprendido que somos parte de un Plan Divino que envuelve a millones de personas mundialmente que están trabajando por la misma causa espiritual. Queremos y estamos comprometidos a seguir la cadena de amor que llevara a la raza humana a conectarse de una buena vez y para siempre con La Fuente Universal del Amor, que es Dios. Somos personas de diferentes creencias y culturas pero al final todos buscamos lo mismo, ese Dios, ese Amor, ese Ser Supremo que llames como le llames es el Único, el mismo para todos. Hemos creado esta página web para sembrar la semilla del amor en tu corazón y para que tú, solo tú, la hagas germinar y crecer. Somos personas como tú, que hemos decidido hacer nuestro rol en este drama que se llama “vida”, donde el final siempre es un final feliz junto a Dios por toda la eternidad.
Esperamos que les guste todo lo que aquí informamos, muchas cosas han sido de nuestra creación, otras tomadas de personas sabias que también están tomando parte en este movimiento espiritual que va a sacudir a la humanidad tarde o temprano. Nuestra intención es pasar lo que sabemos sin lucrarnos de este regalo divino que nos ha sido enviado por Dios a todos sin excepción.
