reencarnacion

Posiblemente pensaras y te preguntaras, ¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué hay más allá?  Este es un tema profundo con diferentes opiniones de personas de múltiples religiones y creencias.  Se dice, “Nadie ha venido a decirnos que hay una vez se deja el cuerpo físico atrás”.  Bueno, en mi opinión personal yo sí creo en la evolución espiritual del alma y si creo que existe un paraíso abstracto donde el amor de Dios se manifiesta eternamente. ¡Que más paraíso que ese! Todo es bello, todas las piezas del rompecabezas caen en su sitio.  Para conseguir ese paraíso eterno se necesita preparar nuestra alma en esta vida.  Aquí empieza para unos el dilema y para otros la verdad absoluta que hay en su corazón de que la reencarnación si existe.  Tenemos la oportunidad de evolucionar, esta de nosotros el aceptar hacerlo desde ya recordemos que somos libres de escoger, tenemos el regalo de libre albedrio desde que nacemos.  Podemos optar por dejarlo para luego si así deseamos.  Porque no pensar “camino difícil se pasa rápido” para que así llegue con facilidad el camino que nos llevara al Eterno.  Con camino difícil me refiero que al tratar de poner en acción las bondades que ya en cierto modo poseemos, va a ser difícil pero no imposible conseguir el camino a Dios.

Estamos tan arraigados a lo terrenal olvidando que somos seres espirituales por naturaleza, aquí se crea el caos y desbalance de nuestro ser.  Si tu dejaras tu cuerpo físico (muerte) sin haber pasado por momentos de sufrimiento y pruebas tendrías que regresar para completar lo que todavía no has hecho, algo así como estar en la escuela, pasamos de grado porque aprendimos la lección que nuestros maestros nos enseñaron.  De aquí sale el dicho “en la escuela de la vida todos somos maestros y estudiantes”, maestros porque otros aprenden de nosotros y estudiantes porque nosotros aprendemos de otros. Si fracasas o no completas tienes que repetir el grado.  Las lecciones para conseguir el Amor (que es Dios), se basan en el aprendizaje del perdón, la compasión, el servicio y todas las virtudes que están latentes en nuestro ser pero que tenemos que desarrollar.  Ahí está el detalle, ¿quieres desarrollarlas? ¡Pues a trabajar! Demuestras amor a ti mismo cuando perdonas tus faltas, cualquiera que sean y cuidas tu cuerpo (templo de Dios).  Empezar contigo mismo no es un acto de egoísmo, sino de amor.  ¿Como dar u ofrecer a nuestros hermanos lo que no tenemos o poseemos?  Aceptarte a ti mismo es lo primordial, todas las virtudes empiezan a salir a la luz y hacerse sentir en tu corazón.  Recuerda que no me estoy desviando del tema de la reencarnación, solamente estoy dando algunos consejos que por experiencia propia quiero compartir con ustedes para que su vida tenga más sentido y sea más placentera, y a la vez encuentren la manera de completar su misión aquí en la tierra antes de partir con El Santísimo.  Dios nos creo a perfección y con amor, nos desviamos a veces pero no es tarde para volver a empezar y si se nos hace tarde para hacerlo hay otra oportunidad para volver hasta aprender la lección.  ¿Cómo pensar por un momento de que Dios nos haya creado para vivir físicamente por cierto tiempo para luego nuestra alma desaparecer en la nada?  El alma es eterna, el cuerpo físico no, el alma sigue eternamente porque somos parte de la Esencia Divina que lo es.

El cuerpo es el instrumento para evolucionar esa alma y ayudar a otros a evolucionar de la misma manera.  Aunque cada unos es responsable de su propia evolución individual, colectivamente dependemos unos de otros, ya sea de la sabiduría de otras personas que Dios ha puesto en nuestro camino para que toquen nuestras vidas y transformemos nuestro ser, como también de situaciones no tan deseadas como una enfermedad para hacernos entender cómo se sienten otras personas que están pasando por lo mismo y así ir desarrollando la compasión hacia otros.  Cada situación sea buena o mala que afrontemos en la vida nos dará la oportunidad de aprender y crecer espiritualmente para completar nuestra misión aquí en la tierra y felizmente acercarnos a la Fuente Divina que es nuestro destino eterno.

 

Reconocimiento: Escrito por Betty Gonzalez

 

 

 

contactenos